martes, 31 de enero de 2012

Cápitulo 5

5. Es una broma

Cuando llegamos a la playa, algo nos paró en seco, era la hora de la comida, nos fuimos a las cabaña para cambiarnos e ir a comer llegamos al comedor, aquello estaba prácticamente medio lleno nunca creí que la comida se me hiciera tan larga, no era posible.
Cuando acabamos de comer fuimos a la cabaña de Mike y Eric. Buscamos por toda la cabaña, sin encontrar nada, excepto que había un olor, era la colonia de Eric. Lo que quería decir que no hacía mucho que estuvieran en la cabaña.
-Esto tiene que ser una broma-dijo Lexi apartándose el rojo pelo de delante de la cara- Tiene que ser eso.
-No tiene lógica, ¡¡Mike y Eric no hacen este tipo de bromas!!- dijo Matt-.
-Siempre pueden cambiar el tipo de bromas que hacen, son un poco bipolares…-dijo Nico-.
-Eso es muy cierto-dijo Sindy asintiendo-.
-Lo mejor será dejar de buscarlos- dijo Sebastián-..
-Yo también lo creo-dije yo suspirando-Asta cuando tendré que esperar para volver a reírme de ellos, y, con ellos.
Salimos de la cabaña pensando en que hacer durante ese día.
-Podríamos ir a esa famosa cascada oculta-dijo Sindy-
-¡¡Claro!! –dijo Lexi sonriendo, estábamos olvidando lo pasado durante la mañana-¡Sera divertido!
-A mi sinceramente me da igual-dije pensativa-
-A mí tampoco me importa-dijo Matt-
-¡Pues por nosotros vámonos!-dijeron Sebastián y Nico-
-Pero antes quiero ducharme, no quiero ir toda sudada-dije
-Es cierto-dijeron todos-
-¡Pues vamos!-grite-
Me dirigí a mi cabaña con Matt detrás de mí. Cuando estuvimos dentro le dije que fuese el primero a la ducha, puesto que yo iba a escoger mi ropa.
No me decidiera aun porque ropa ponerme cuando Matt salió de la ducha, con los pantalones, pero sin camiseta, ¿Es que nunca me había fijado nunca en sus abdominales? Me distraje unos segundos mirándolo pero cuando me hablo salí del trance.
-¿Katie, te vas a duchar?
-Eh…-dije con aire distraído- Si, es solo que aun no se que ropa ponerme, ¿Qué hora es?
-¿Quieres que te ayude? Las tres ¿Por qué?
-Claro, es que estaba pensando, ¿Qué tal si le decimos a los demás que quedamos junto al camino a las cinco?
-Claro, eso está muy bien, que asi no tienen que estar esperando.
-¿Se lo envías tú?
-Claro-dijo cogiendo el móvil-Ya esta
-Vale, gracias, ¿Te importaría buscarme un conjunto mientras me ducho?
-Claro que no
-Pues mira por estas maletas-dije señalando las maletas, la de los pantalones y las faldas, la de las camisetas y la de los vestidos-Pero que ni se te ocurra tocar esa maleta-dije señalando la maleta de la ropa interior-
-Está bien
-Y luego me eliges unos zapatos ¿Vale?
-Claro
-Y me haces varios conjuntos, y el que más me guste me lo pongo
-¿Quieres irte a duchar de una vez?-dijo riendo-
-Si, ¡voy!-dije riendo-
Me metí en el baño y me saque la ropa dejándola en el colgador, junto a la bata. Abrí el grifo de la ducha y me metí dentro. Cuando salí me sentía como nueva. Me puse la ropa interior y la bata, con un suspiro abrí la puerta, no sabía lo que me encontraría, pero desde luego no era lo que estaba viendo. Encima de la cama (mi cama) había cuatro preciosos conjuntos que yo jamás crearía capaz de conjuntar un hombre. El primero estaba compuesto por una falda tubo negra, mi tubo favorita, una camiseta floja fucsia y, por supuesto, unos zapatos, de tacón como no, de color fucsia, clavado al color de la camiseta. El segundo eran unos pantalones cortos vaqueros, una camiseta de color negro y unos zapatos negros de tacón. El tercero era un vestido con escote de vértigo de color rojo y algo de gasa negro por encima, muy corto, y unas sandalias negras. Y por último, pero no menos importante, otra falda tubo verde, negra y blanca con una camisa blanca y zapatos del mismo verde que la falda. Me quede parada un buen rato mirando la ropa, creo que estaba tan quieta que Matt de asusto.
-¿Katie? ¿Estás bien?
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? Emm…  si, si, estoy bien.
-Y bien, ¿te gustan?
-M… Me en…encantan
-¿Seguro que estas bien?
-Si, si
-Vale, ¿cuál te gusta más?
-No lo sé, me gustan todos
-Tienes que tener una preferencia
-Haber, este es el que menos me gusta-dije señalando el conjunto de los pantalones cortos- el siguiente que menos es ese-dije mirando el de la falda tubo verde- y luego estés están empatados, elige tú.
-Pues a mi me gustaría vértelos puestos, para decidirme.
-Vale-dije cogiendo los dos conjuntos-
Me metí en el baño y me puse primero el conjunto del vestido y las sandalias. Salí del baño con el pelo mojado. Matt, me miro pensativo y me dijo que me diera la vuelta, después de dar unas cuantas vueltas me dijo que me pusiera el otro conjunto, me metí en el baño y me puse el otro conjunto, cuando salí del baño hice lo mismo que de la otra vez, solo que ahora me dijo:
-Me gusta más para hoy el vestido, ¿tú que opinas?
-Si para hoy si, ¿que te parece, si mientras tú me buscas la bisutería en esa caja yo me seco el pelo y me lo aliso?
-Me parece bien
-Vale pues, ¡manos a la obra!
Me metí en el baño enchufe el secador y luego las planchas para que fueran encendiendo mientras me secaba el pelo, una vez me seque el pelo me dispuse a pasarle las planchas pero Matt no sabía que iba a maquillarme asique salí a por mí neceser sin mirar las joyas de encima de la cama y me volví a meten en el baño, me pase las planchas rápido, aunque el pelo quedaba como una tabla, y saque mis cosas del neceser, me puse la base en la piel y me hice la raya solo por encima y muy poco por abajo, me puse la sombra de ojos negra ahumada dejando la parte del parpado que cubría el ojo, para luego ponerle la sombra roja por esa zona, me puse el pintalabios rojo y un poco de coloretes, carde el pelo y lo ate atrás con los mechones de delante atados hacia atrás. Me puse el vestido y los tacones y salí del baño. Encima de la cama había un colgante, más o menos corto, pero algo más largo de los normales, de oro y un brazalete, también de oro. Me los puse.
-Matt, ¿que hora es?
-Son las cinco menos cinco
-¿Nos vamos?
-Si-dijo poniéndose la camiseta y cogiendo su chaqueta de cuero-
Cogí mi bolso y salí  afuera con Matt siguiéndome, cuando llegamos al camino aun no había nadie, de allí a un minuto llegaron Lexi y Sindy, y después de tres o cuatro llegaron Nico y Sebastián.
-Ya estamos todos, ¡Vámonos!

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